31 may. 2011

LA PRESELECCIÓN EN LA ESMA

Grave denuncia contra las mujeres de los marinos de la ESMA


La vicepresidenta de las Abuelas De Plaza de Mayo Rosa Roisinblit, denunció hoy, durante el juicio por el robo de bebés nacidos en cautiverio, que en la ESMA "las embarazadas eran puestas en fila" delante de las futuras apropiadoras para que éstas eligieran el tipo de criatura que iban a adoptar de manera ilegal.


Roisinblit calificó el hecho como "una de las audacias de la dictadura", y señaló que ese grave acontecimiento, que involucraría a civiles con la participación en los crímenes cometidos en la ESMA, le fue informado por mujeres que sobrevivieron a ese centro clandestino de detención.


"A las chicas embarazadas las ponían en fila y venían las esposas (de los marinos) mirando el aspecto, y (a las futuras criaturas) las elegían por el color de ojos celestes, o de ojos negros y por la apariencia del bebé que iban a tener", denunció la mujer de 90 años que hoy declaró en el juicio que lleva adelante el Tribunal Oral Federal 6 (TOF 6).


Roisinblit, quien secunda a Estela de Carlotto en la conducción de la entidad, acusó al médico Jorge Luis Magnacco, uno de los imputados en el juicio que se lleva adelante por la existencia de un Plan Sistemático para robo de bebés durante la dictadura, de haber intervenido directamente en el parto de su hija Patricia, quien dio a luz en noviembre de 1978, en la maternidad clandestina de la ESMA.


Patricia fue trasladada cinco días antes del parto a la ESMA desde el lugar donde había permanecido alojada junto con su esposo Rodolfo Pérez Rojo, ambos militantes de Montoneros, que sería el centro clandestino conocido como "Mansión Seré", en el partido de Morón en el oeste del Gran Buenos Aires, que había estado a cargo de la Fuerza Aérea.


Margnacco se desempeñó al concluir la dictadura en el sanatorio Mitre con nombre falso, y tras la emisión de un programa televisivo con cámara oculta y a raíz de las denuncias en su contra huyó a España de donde fue extraditado.


Citó como testigos del nacimiento de su nieto Guillermo -recuperado a partir de la donación voluntaria de sangre al Banco Nacional de Datos Genéticos- a las sobrevivientes de la ESMA, Sara Solaz de Osatinski, Miriam Lewin, Ana María Larralde, quien le realizó el goteo uterino en la asistencia del parto y a Ana María Martí, a quienes entrevistó en Europa durante el exilio.


"Sara estaba a la cabecera de la cama y el doctor Magnacco atendió el parto", dijo de manera contundente la testigo quien explicó que el alumbramiento se produjo en el lugar conocido como "la pequeña Sardá" en el tercer piso de la ESMA.


Habló también de las gestiones que efectuó ante la DAIA, la embajada de Israel, organismos internacionales de Derechos Humanos e incluso ante el fallecido Papa Juan Pablo Segundo, quien en un contacto mantenido durante una audiencia en el Vaticano el religioso se limitó a contestarle "oramos por ellos", en referencia a los bebés desaparecidos.


La dirigente de las Abuelas hizo un pormenorizado relato de la búsqueda de su hija, su yerno y su nieto a partir del 15 de agosto de 1978 cuando en un procedimiento, para el que fueron utilizados un Ford Falcon y un Jeep, fueron secuestrados, primero Pérez Rojo y su socio de su comercio en Martínez, y luego Patricia, que estaba embarazada de siete meses, y su hija Mariana de quince meses de edad, de un departamento alquilado de Gurruchaga al 2300.


A una hora no determinada de la tarde de ese día los dos autos se dirigieron a la casa de una hermana de la consuegra de Roisinblit, de nombre Francisca, donde dejaron a Mariana, en un episodio singular, ya que la mujer se desmayó por el operativo y la criatura quedó en manos de un menor de 17 años que fue quien la devolvió a sus familiares.


El joven, cuyo nombre dijo no recordar, declaró ya mayor de edad y su testimonio fue de valor para las investigaciones judiciales ya que confirmó el secuestro de Patricia y su esposo.


En su relato, la mujer recordó que Patricia la llamó a los 4 o 5 días desde su lugar de cautiverio para decirle que la estaban "atendiendo muy bien" y que luego uno de sus captores le aseguró por la misma vía que la iban a liberar en unos meses.