23 sept. 2011

HOMENAJE A CARLOS CARELLA

Versos de Carella y de todos

UNA NOCHE EN EL “Paco Urondo”

Por Juan Manuel Avellaneda para MateMedios (San Justo)



La anfitriona Graciela Dragosky del Centro Cultural Paco Urondo, en la sede de 25 de Mayo 221, Ciudad de Buenos Aires, presentada por una maestra de ceremonias de lujo: Ana Lorenzo, abría a las 19 hs. de la víspera de la primavera un acto que reunió a casi cien compañeros en una celebración emotiva.
Emotiva y no necesariamente nostalgiosa, porque se evocó a Carlos Carella, figura de energía, de lucha y de sonrisa irreemplazables y potentes. Y de todas las potencias de Carella se volvió a presentar una obra literaria: “Poemas míos y de todos”, recopilación de 1999 lograda por su compañera Perla y su hijo Martín.

El primer homenaje fue el de Víctor Laplace quien compartió los versos que hablan del duelo por el General Perón “…Aquí hace falta pararse en una esquina/y ponerse a gritar mancomunadamente…”. Y en este punto también la lágrima apenas disimulada rememoraba luchas, potencias e ilusiones.

Perla, la Compañera, la documentadora, la tucumana sufriente de desgarros familiares en los años del silencio, eligió leer aquel poema en el que el Negro, porteñamente nacido en Avellaneda y Boyacá había detectado “Una larga y puntiaguda espina/que se ha ido clavando lenta y paulatinamente/…cuando me pongo a hablar/que me oigo como un vago tonito tucumano…/¿Será una espina en T?" -Dice Carella-

Después de las imágenes de la inolvidable película “el Rigor del Destino” recitó Amancay Espíndola, con quien el autor de este informe comparte la alegría de haber disfrutado la docente, paciente y juguetona dirección artística de Carlos… El primer texto que interpretó Amancay este 20 de septiembre hablaba entonces del esquivo “fantasma del actor” que puede entreverse “en esas tardes húmedas que se abandona el teatro…/-aunque-… se sabe desde siempre que da mucho trabajo y que nunca se llega…”

Luego fue el turno de Oscar Rovito, después compartimos las imágenes de “Operación Masacre” donde tocó trabajar de actor al sobreviviente de José León Suarez Julio Troxler… y supimos que en la sala estaba un sobreviviente del ejército del Gral. Valle: el Sgto. Porfirio Calderón.
Y otra vez Rovito con una emotiva carta a Carella en la que rememoraba la común juventud, la común militancia política y gremial, los tiempos de la mordaza en los que Carlos giraba por los pueblos y Oscar debía “rebuscárselas” con un taxi.

El que no pudo llegar fue Fanego… prepotencia de un trabajo que a veces te impide compartir las celebraciones… Pero estuvo el homenaje del maestro Osvaldo Guglielmino en la voz de Amancay como resumiendo el acto –y toda nuestra ofrenda de vida- en la estrofa final de su soneto Homenaje a Carlos Carella: “…Cuando las ovaciones se callaban/Él, Carella de nuevo, humildemente/A la amistad del pueblo se volvía.”