25 jun. 2011

LAS PUTEADAS DE LA OPOSICIÓN

Panfleto de las puteadas opositoras


No hay casi ninguno en la oposición que no putee por lo alto o lo bajo; despierto o dormido, puteando al hablar y al callar, porque si no putean se mueren atragantados de puteadas que es una muerte todavía más ingrata que morirse atragantados de mierda.

Por Orlando Barone

Ya no es el descarrío de la Carrió o el de Francisco de Narváez, o el de Mauricio Macri o de el Duhalde residual, o de Pino Solanas en el exilio del Plata; o el de Fernando Iglesias, Silvana Giúdice y Gerardo inMorales; o el de algún resabio de extremo abismo o de extremo idiota; o el de cualquiera que en su papel opositor ya esté avisado que el kirchnerismo sigue y que ellos, todos, por separados o amontonados, salteados o efímeros van seguir también. Pero detrás, a la saga. Porque a medida que se acerca octubre, y se haga más nítida la derrota que los posterga, los puteadores van a aferrarse a lo único que los calma; aunque vomitar deje un gusto ingustable en la boca.

Putean a coro con los grandes medios, que los instigan y arrastran a agigantar las puteadas, y ellos de puro serviciales las van aumentando de tamaño para no perder el porcentaje de micrófono o de cámara cuyo precio pagan ejerciendo en armonía el papel de puteadores.

De pronto algo les pasa. Y un ratito después de haber puteado mal se dan cuenta que con la repercusión fue suficiente y que queda hipócritamente bien arrepentirse. Pero ellos saben que no se aguantan sin putear al Gobierno. De putear a muertos y vivos, a pobres y ausentes, y aún de putear cuando no parece que putean. Si en lugar de puteadas se recargaran de ciudadanía política y abandonaran su papel de malos perdedores, de malos argumentadores, de malos entendedores de su tiempo, empezarían a sentir que lo razonable es asumir que la inferioridad no alcanza. Y que para recuperar la superioridad, hay que superarse reconociéndose inferiores y a lo mejor hasta de resignarse a serlo crónicamente.

Pero esto es pedirle agua destilada a la zanja; pedirle honradez a quienes han convertido lo que debería ser oposición honorable, en un puterío de ideologías y de alianzas de comité, de sectas, de negociadores y de tómbola. ¡Cómo han llegado a tanto de insignificancia política y a tanto de dialéctica puteadora! Y cómo consiguen su propia desilusión política cuando la política despierta otra vez ilusiones.

Por eso, a medida que transcurran los días van a seguir puteando con más intensidad y puterío; y cuando ya no les baste con putear contra nadie del Gobierno, cuando no les quede fantasma ni demonio sin inventar, se putearán entre ellos. Ya han empezado a hacerlo. Y ese será el único momento en que la puteada recíproca tendrá fundamento. Porque entre sí son merecedores del puterío al que adhirieron para no adherir a ser sensatos acompañantes del pueblo y del Gobierno

Y cuando ya no tengan más tiempo para putear en los medios con quienes integran el dúo opositor; y cuando las noticias dominantes y los escándalos putísimos tengan que ceder su lugar a la realidad del voto, no van a querer perder extendiendo la mano con grandeza, virtud que han elegido desconocer.

Ya van a ver en octubre. Van a perder puteando.

Ni el tiro del final les va a salir.