17 ago. 2011

LAS CAMPAÑAS SUCIAS DE LA OPOSICIÓN

Las campañas sucias de la oposición


Por Víctor Ego Ducrot

Los asesores de la oposición son hijos dilectos de los sellos profesionales tras los que saben ocultarse las corporaciones políticas de la ultraderecha estadounidense y europea, y hasta los propios servicios de inteligencia con sede en Washington (*).

De repente y como por arte de magia, el ecuatoriano Jaime Durán Barba desapareció de las tribunas, de las conferencias de prensa y de los estudios de televisión. Las investigaciones judiciales que lo señalan como eventual responsable de violaciones a las leyes electorales argentinas –recuerden por favor las recientes campañas sucias del macrismo contra Daniel Filmus– lo pusieron ante la evidencia de un error fatal, que ningún operador de acción psicológica puede darse el lujo de cometer: salir de las sombras.

Seguro que el venezolano Juan José Rendón y el español Antonio Sola tratarán de no imitarlo. Uno de los artilleros de La Nación, Carlos Pagni, escribió el 4 de agosto pasado: “(Ricardo) Alfonsín, por ejemplo, terminó de aceptar el consejo de De Narváez y se puso bajo la tutela del venezolano Juan José Rendón, que auxilia al candidato a gobernador desde hace varias campañas. Duhalde acaba de incorporar a Antonio Sola, experto en estrategias electorales con buenos antecedentes en España, México y Haití.”

Es decir, Rendón trabaja para el hijo del primer presidente de la democracia recuperada, quien se está encargando de violar la memoria de su padre y de todo el partido radical; y Sola para el candidato que prometió dólares y devolvió pesos, salvó las cuentas del Grupo Clarín y de Héctor Magnetto –el mismo que podría ser procesado por delitos de lesa humanidad cometidos en torno al caso Papel Prensa– y que aún no dio las debidas explicaciones por los asesinatos de Kosteki y Santillán.

Dios los cría y el viento que sopla del Norte los amontona, porque los asesores de la oposición son hijos dilectos de los sellos profesionales tras los que saben ocultarse las corporaciones políticas de la ultraderecha estadounidense y europea, y hasta los propios servicios de inteligencia con sede en Washington.

Observemos al buque insignia de esa corporación especializada en “comunicación y procesos electorales”, con la que están relacionados nuestros personajes del día. La página electrónica del Centro Interamericano de Gerencia Política dice que “fue creado en la ciudad de Washington DC en 1991 y desde 1998 tiene sede en la ciudad de Miami, Estados Unidos. Hoy en día, luego de una larga trayectoria, somos líderes en la capacitación de la clase política de América Latina. En el Centro Político confluyen Consultores Políticos, Profesionales y Académicos de diversos países con distintas orientaciones ideológicas y versátil experiencia en el campo de la política práctica que ponen todo su conocimiento a la disposición de quienes desean formarse para liderar sus países.”

Lo que no dice es que se trata de una institución que cuenta con la cobertura de la CIA y que entre sus notables especialistas figuró un sujeto acusado de terrorismo internacional, como es el caso del cubano Carlos Alberto Montaner, señalado ya en 1960 como responsable de los atentados y asesinatos cometidos en su país por el denominado Frente Revolucionario Deamocrático (FRD), dirigido entonces desde Miami por Tony Varona y creado por quien fuera “agente operativo” de la central en Langley, Howard Hunt (el mismo que apareció después implicado en el caso Watergate). Según los archivos desclasificados por Washington, Varona fue socio de los mafiosos Santo Trafficante y Johnny Roselli, y sospechado de haber participado en la conspiración que culminó con el asesinato de John F. Kennedy.

El titular de ese Centro es Mario Elgarresta y lo que sigue forma parte de su biografía sintética. Nació en La Habana el 12 de mayo de 1942. Tras el triunfo de Fidel Castro se radicó en los Estados Unidos. A principios de la década del ’60 se enroló en el ejército de ese país y al tiempo pasó a formar parte de los cuadros de la CIA, especializados en el Caribe. En 1980 se asoció con Jorge Más Canosa, destacada figura del narcotráfico de Miami, y organiza la Fundación Nacional Cubano Americana, de activa participación en atentados contra Cuba. Asesoró a los grupos paramilitares de “la contra”, que en aquel entonces operaba en América Central. Allí estableció sólidos vínculos con agentes militares enviados a la zona por la dictadura argentina. Fue uno de los principales operadores de Ronald Reagan. Es considerado un experto en campañas sucias, con gran inserción entre las organizaciones de derecha en México, Guatemala, Nicaragua, Panamá, Venezuela, Ecuador, Perú, Bolivia y República Dominicana.

Juan José Rendón, quien se presenta en su página digital como “comunicador, psicólogo y publicista”, está ligado a varias campañas electorales exitosas, como la del actual mandatario colombiano Juan Manuel Santos. En México, donde se lo conoce como JJ, alguna vez fue contratado por el PRI (Partido Revolucionario Institucional) y en medios periodísticos oficialistas y de la oposición se lo considera cercano a la CIA. El recurso más utilizado en sus acciones de desprestigio contra dirigentes y candidatos consiste en la “siembra de rumores” acerca de la vida privada de las víctimas. En Honduras trabajó en la campaña electoral de Porfirio Lobo, quien logró asumir el gobierno tras el golpe de Estado contra Manuel Zelaya. Fue especialmente activo en todas las construcciones propagandísticas contra el presidente venezolano Hugo Chávez. Según el periódico El Tiempo, de Colombia, “algunos comunicadores de talla internacional también lo señalan como el nuevo Goebbels del nazismo moderno, que forma parte de un grupo más grande de consultores políticos que buscan inmiscuirse en elecciones nacionales y locales, a nombre de intereses nada claros”.

El español Antonio Sola es el publicista de la extrema derecha de su país. Es considerado el estratega del Partido Acción Nacional, de México, para retener la presidencia y la mayoría en el Congreso. Desde muy joven milita en el Partido Popular de España y diseñó la última campaña en contra del actual jefe de gobierno José Luis Rodríguez Zapatero. En sus propias intervenciones reservadas admitió que el éxito de la comunicación política pasa por lo que él denomina “propaganda negra” y “campañas negativas”. La primera se sustenta en enlodar la imagen del adversario, con el esparcimiento de rumores a través de los medios tradicionales y de Internet; y la segunda consiste en inhibir el posible voto a favor de su adversario, mediante lo que los técnicos en esas lindezas de la manipulación denominan “operaciones de desgaste y desánimo”. En Haití trabajó para el presidente Michel Martelly y opera para que la firma Aguas de Barcelona se quede con el control de DINEPA, la empresa de aguas de ese país antillano. El más sonado de sus fracasos fue como asesor del derechista Mariano Rajoy, en España, cuando este fue vencido en las urnas por Zapatero.

Parece que los operadores sucios desembarcaron en Buenos Aires. Ahora resulta más fácil explicar el porqué y el cómo de la metralla difamatoria que disparan a mansalva los principales aspirantes de la oposición y los popes de la prensa canalla.

(*) Publicado por el director de APAS en el diario Tiempo Argentino el 10 de Agosto de 2011