15 jun. 2011

PRESENTACIÓN DEL BIODIGESTOR REALIZADO POR EL INTA

El INTA presentó en Salta el primer biodigestor aplicado a la industria frigorífica


La nueva tecnología, de 30 metros cúbicos de seis metros de altura y tres de diámetro, permitirá procesar todos los residuos para generar biogás y biofertilizantes reduciento la contaminación ambiental . Además, se podrá aumentar la capacidad de faena.

Técnicos del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) presentaron en Salta el primer biodigestor argentino aplicado a la industria en un frigorífico municipal de La Candelaria.

Junto al gobernador provincial Juan Manuel Urtubey, fue inaugurado el primer biodigestor del país en un matadero municipal, aplicado a la industria, que permitirá procesar todos los residuos para generar biogás y biofertilizantes. De este modo, será posible intensificar la productividad, el asociativismo y reducir la contaminación ambiental.

La iniciativa fue hecha posible gracias al apoyo del INTA y la interacción público-privada con las empresas Constructora Norberto Odebrecht, IBS Córdoba y BTU. En la presentación, participaron el intendente comunal, Julio Romano; representantes de las empresas involucradas y el especialista Alejandro Saavedra, referente del proyecto de valor agregado en origen el INTA Justiniano Posse –Córdoba–, quien acompañó todo el desarrollo.

El biodigestor, de 30 metros cúbicos de seis metros de altura y tres de diámetro, permitirá aumentar la capacidad de faena y la producción mediante la transformación de los residuos en biogás, que será almacenado en un gasómetro de membrana para garantizar su disponibilidad al momento de utilizarse en el mismo establecimiento, principalmente para obtener agua caliente que se aplicará en el bienestar de los operarios y la limpieza de los animales.

“A partir de este proyecto –indicó el intendente comunal– podrían instalarse equipos de similares características en escuelas rurales de toda la región”, lo cual disminuiría “considerablemente el consumo de leña reduciendo los altísimos niveles de deforestación que existen en la región”. En la misma línea, el director del INTA Salta expresó: “Esta obra es un gran adelanto para toda la región y posicionará al frigorífico La Candelaria como un modelo eficiente de intensificación productiva, con una gestión adecuada de los residuos, clave en la cadena sustentable del agregado de valor”, dijo De Simone.

Por su parte, Saavedra destacó que “el biogás aparece como solución a un problema y se transforma en una oportunidad”. De hecho, al intensificar la producción de carne, cerdo y pollo, se incrementa la generación de efluentes. Si no están debidamente tratados, estancados en grandes piletas abiertas y colapsadas, estos desechos “generan olores muy desagradables y afectan a localidades cercanas”.

En ese sentido, el especialista del INTA Justiniano Posse puntualizó que esta tecnología significa una alternativa de solución al impacto ambiental de los efluentes y a la obtención de energía: “Está en el productor dejar de ver a los efluentes como un problema y comenzar a verlos como una gran oportunidad”.



Todo se transforma



Un biodigestor es un contenedor cerrado, hermético e impermeable. Mediante el almacenamiento de material orgánico –excrementos de animales, desechos y restos de alimento– se genera una fermentación anaeróbica que deriva en la producción de biogas y biofertilizantes.

La reutilización de los efluentes actualmente desechados es importante para recomponer el sistema productivo y amortiguar los costos. José María Méndez, técnico del proyecto de eficiencia de cosecha, postcosecha de granos y agroindustria en origen (Precop II) del INTA Totoras –Santa Fe–, señaló que el gas metano –gas obtenido mediante el tratamiento anaeróbico en la biodigestión– es una fuente de energía para calefaccionar y dar electricidad.

De acuerdo con Méndez, “esta tecnología es económica y todo productor puede implementarla”. En el caso de la producción de cerdos, en promedio, los costos de la implementación equivalen al 10% por madre.

El residuo orgánico que se descarga del biodigestor es un lodo-líquido con propiedades fertilizantes que contiene nitrógeno, potasio, fósforo y otros micronutrientes esenciales para las plantas. “Esto lo convierte en un valioso abono orgánico de fácil aplicación, prácticamente libre de olores y patógenos, que además favorece la capacidad de retención del agua”, expresó Méndez.